Diagnóstico

El primer nivel del trabajo que ofrece COSI a una persona transitando un cáncer es contención. El momento de recibir el diagnóstico es un momento muy complejo y difícil; toda nuestra vida queda patas para arriba, se experimenta la máxima angustia y uno no sabe bien que hacer. Un momento muy difícil. Un momento que pide contención, que pide estar presente junto a la persona y a todas las emociones que aparecen. Pero también es un acompañamiento especial en el sentido de ir generando un “espacio de conciencia” que le permita a la persona descubrir, ya que el cáncer se hizo presente en su vida, cuál es el modo de usarlo como estímulo para ir hacia una forma de vida más plena, más feliz, más consciente.

Un momento único, excepcional por donde se lo mire. La vida queda automáticamente transformada.
Acabas de recibir el diagnóstico y no sabes para donde disparar, que hacer, que sentir… son tantas las emociones que se suceden y que se agolpan, que tampoco sabes del todo que estás sintiendo. Y la mente… los pensamientos tampoco paran…
Tu vida quedó del revés… de a ratos la angustia es máxima… ¿qué voy a hacer?… ¿me voy a morir?…. ¿por Dios, qué voy a hacer?!!!

 

Vivimos en una cultura que intenta apagar la angustia por cualquier medio disponible. Pero la angustia, como casi todo lo que existe, tiene un sentido y una función, solo hay que descubrirlos. El cáncer es, antes que nada, una experiencia transformadora.

Una de las formas predilectas de calmar la angustia es a través de la acción, “sin pérdida de tiempo”. Algo así como “mantengamos a la persona ocupada y sintiendo que ya está haciendo algo por su salud así no se deprime”. Está muy claro que hay ocasiones en las que no hay tiempo que perder y en las que hay que actuar con urgencia. Pero en el cáncer estas ocasiones son las menos. Dos días, una semana, no cambian mucho las cosas, y pueden cambiar muchísimo la dinámica de la situación. Pueden cambiar, y mucho, la forma en la que la persona viva su aproximación a la experiencia total. Y esto es fundamental. De un lado tenemos la vorágine y el vértigo. El no pensar con profundidad (pero por otra parte no poder parar de pensar y rumiar). Las decisiones que “la situación misma” (y su velocidad) toman por nosotros. Del otro, la persona que se da el tiempo para sentir lo que acaba de empezar a vivir, lo que está viviendo. Que, mire por donde se lo mire, es trascendente porque va a cambiar su vida… porque ya cambió su vida! Si la persona se da el tiempo necesario va a poder acompañar la situación, y desde ese acompañar, va a poder tomar las mejores decisiones; porque son decisiones que toma ella (del otro lado el vértigo y la vorágine hacen que muchas, muchísimas veces, la sensación sea la de que uno fue llevado, que uno no pudo tomar decisiones sino que fue llevado por la inercia misma de la situación). En este tiempo además, la persona puede empezar a tomar contacto con información de primera mano de otras personas que ya transitaron un cáncer.

Muchas veces la forma en la que se inicia un proceso termina influyendo sobre el total de la experiencia. Por eso nos parece importante empezar por acá. Si acabas de recibir un diagnóstico, contactate con nuestro CENTRO.

Información inspiradora – Diagnóstico

ACERCA DE NUNCA PERDER LA ESPERANZA, Michael Lerner

ACERCA DE NUNCA PERDER LA ESPERANZA, Michael Lerner

Del maravilloso libro de Michael Lerner, Choices in Healing, libro que esperamos poder poner a disposición del público de habla hispana en algún.. Leer más →
El momento del diagnóstico, según Middleton

El momento del diagnóstico, según Middleton

Página 146 del libro de Jennifer Middleton, “Yo (no) quiero tener cáncer”: “En nuestra sociedad no existe una infraestructura, un programa, una guía.. Leer más →